
La precariedad laboral no sólo es estar en paro o tener hasta diez contratos temporales en menos de un año, también es trabajar 14 horas diarias, sufrir discriminación salarial, tener un trabajo que no se corresponde con tu formación, trabajar a ritmos muy altos o sin cumplir los mínimos de seguridad.
Éstos son entre otros, indicativos de la precariedad laboral que sufrimos las personas jóvenes y comentarios muy recurrentes que existen entre los que tenemos que soportar estas condiciones.
La precariedad laboral tiene unas consecuencias que afectan directamente a nuestra vida cotidiana:
Éstos son entre otros, indicativos de la precariedad laboral que sufrimos las personas jóvenes y comentarios muy recurrentes que existen entre los que tenemos que soportar estas condiciones.
La precariedad laboral tiene unas consecuencias que afectan directamente a nuestra vida cotidiana:
-Inestabilidad laboral.
-Incertidumbre de futuro.
-Siniestrabilidad laboral
-Dependencia económica de los padres
-Falta de satisfacción profesional.
-Falta de equidad en los salarios entre hombres y mujeres
-Perdida continuada de derechos
-Pobreza encubierta.
Las condiciones de trabajo limitan nuestras condiciones de vida. La realidad laboral y social que nos envuelve esta cargada de dificultades y situaciones de desigualdad.
En estos casi veinte años de postfordismo no sólo se ha creado un nuevo método de organización y gestión del trabajo basado en la inestabilidad laboral sino que además se han creado las relaciones sociales y las nuevas necesidades que han provocado la implantación de esta inestabilidad como algo natural, que es lo más grave.
Esta situación de precariedad laboral generalizada establece una cultura general del miedo. El miedo a perder el puesto de trabajo, el miedo a no poder pagar la hipoteca, el miedo a no poder pagar el recibo de la luz, el teléfono, el agua, el coche… El miedo a sentirse excluido en la sociedad de consumo, ha provocado que la precariedad se extienda desde los ámbitos de la relación con el trabajo, al resto de ámbitos de nuestras vidas, convirtiéndose así en una precariedad social.
Ante esta situación de precariedad social cualquier tipo de respuesta individual tiende a ser invisible o excluida, por ello la colectividad, la comunidad como espacio común de respuesta es una posible solución, es decir, si queremos cambiar esta situación tenemos que implicarnos en la defensa de nuestros derechos como trabajador@s.